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Vietnam, sinergia de caos y calma

Vietnam, es una auténtica joya.  El destino definitivo si buscas un viaje a medida en el que encontrar la tradición asiática, historia viva, la devoción por el culto y gastronomía más exótica en un único destino..

Resurgido de la pólvora y la dinamita, la transición no fue fácil, pero hoy por hoy Vietnam es uno de los destinos más cotizados del sudeste asiático.

Un país diverso en contenido en un entorno natural inmejorable. Rodeado de las mejores playas asiáticas de arena blanca, Vietnam ha sabido reinventarse tras sus dificultades pasadas –incluida una guerra que duró 20 años– y hoy ofrece la posibilidad de entender el pasado en la sociedad del presente.

Caóticamente hermoso

Hanoi. Primera parada y un imprescindible para entender qué fue Vietnam y en qué se ha convertido. Capital de la República, es la ciudad donde la cultura y la historia se unen para brindarte una visión 360 de los años más difíciles de un país a través de la sonrisa y la amabilidad que nunca perdieron sus gentes.

Como toda capital asiática, Hanoi es un laberinto sumido en el caos de miles de motocicletas, mercados callejeros y mucha gente. Si buscas relajación, Vietnam te ofrece la posibilidad de desconectar en sus playas paradisíacas, pero no sin antes pagar la bella factura de visitar una de las ciudades más caóticas de Asia. Una versión miniatura de Bangkok o Nueva Delhi, pero con la misma esencia.

Una descripción que puede alejarte de tu viaje soñado, pero que te cautivará una vez empieces a recorrer sus calles. Hanoi ha encontrado la forma de enamorar a sus visitantes gracias a la alegría y la vida que desprende. Empezando por el casco histórico, el símbolo inmortal de la ciudad. Pese a las nuevas actividades de los comerciantes, donde la plata, el oro y las imitaciones afaman la ciudad, el barrio antiguo de la capital mantiene esa nostalgia de años pasados.

Bajo una arquitectura clásica fusionada con las ‘casas tubo’, la vida moderna pide paso en la capital aunque encuentre algunas dificultades. Prueba de ello, la calle del tren. Por imposible que parezca, es un espectáculo extraordinario convertido en algo cotidiano. En el barrio de Old Quarter, la vida moderna ha tenido que adaptarse a las infraestructuras del pasado. Una vía recorre toda la calle donde a sus lados se apilan tiendas, cafeterías y comerciantes. Cuando llega la hora, toca recoger con urgencia para abrir paso a un tren de alta velocidad cargado de mercancía que en pocos minutos cruza la ciudad. Tras su paso, vuelve la normalidad del caos.

Para disfrutar Hanoi, nada mejor que una de las firmas con mayor mimo por el lujo. El hotel Capella. Ubicado a lo largo del lago Hoàn Kiém, este palacio del arte ofrece una estancia lujosa en un ambiente típico vietnamieta. Rodeado de árboles y las aguas dormidas del lago, es un santuario de paz con una de las mejores cocinas de la ciudad.

Una paz mental que continúa en una de las visitas obligatorias en Vietnam. Los campos de arroz. Son el motor económico del país y van más allá de un simple cultivo. Dan forma, sentido y belleza a las montañas, especialmente en la época previa a la cosecha –de agosto a septiembre– donde el color verde abandona las laderas para dar paso a un festival de dorados totalmente organizado. Un contraste absoluto a escasos kilómetros del bullicio de la capital.

Ver para creer 

Para continuar tu ruta de la armonía, toca desplazarse 170 kilómetros al este, rumbo a la Bahía de Ha Long. Sin duda, uno de los parajes más impresionantes del mundo. 1.500 kilómetros cuadrados de agua que bañan 2.000 islotes de piedra kárstica. Aguas pacíficas que en algún momento de furia escupieron enormes piedras del fondo del mar. Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y una de las siete maravillas naturales del mundo. Un lugar sagrado que pese a su dificultad para la movilidad es el hogar de más de 14.000 personas y de especies como el langur, en peligro de extinción.

Hoi An, un puerto con un arcoiris constante

No hace falta que llueva ni que haga sol para que Hoi An, el puerto más importante del país, esté vigilado por un arcoiris constante, 365 días del año. Un arcoiris que no cae del cielo, pero que observa a la ciudad constantemente.

Ubicada en el mar de la China Meridional, Hoi An rezuma belleza, historia y cultura en cada esquina. Su ubicación estratégica para el comercio trasladó a la ciudad todas las culturas del globo que a su llegada introdujeron otras culturas y arquitecturas a la que hoy se conoce como la ciudad del color. Infinidad de casas de distintos colores miran las aguas del puerto convirtiéndola en un espectáculo de color y alegría a cada paso que des. Un arcoíris constante de vida.

En esa belleza encontramos el caos del mercado central de Hoi An, pero también la arquitectura más peculiar. El puente cubierto japonés es una de las visitas obligatorias. Separó en su día la ciudad en dos partes y sirvió también de refugio para muchos en los días de sol y también lluvia.

El toque mágico final llega con la noche. Cuando los colores se esconden con el sol, llegan los farolillos para adornar sus calles. El mejor plan; un paseo por las aguas del río Thun Bon en barquita para ver una ciudad oriental en su máximo esplendor.

Ho Chi Minh, la más grande de todas

Ciudad sin ley, pero en el buen sentido. Si te quedaste anonadado con el tráfico de Hanoi, prepárate porque vienen curvas. Millones de motos se apilan en sus calles sin semáforos donde la ley no está escrita pero existe.

La antigua Saigón es modernidad, pero también un recuerdo constante de la historia del país. Entre el bullicio, se hallan los museos y palacios más valiosos de Vietnam. Edificios y casas de tiempos pasados que han trasladado su testimonio a las calles. La ciudad desprende cultura e historia y es habitual ver pancartas políticas y también mosaicos de la reunificación de todo un pueblo tras la guerra.

Una ciudad rica en todas sus virtudes y que además ha mantenido la influencia francesa en su arquitectura. De hecho, cuenta con una réplica de Notre Dame con todo lujo de detalles. Los mismos que ofrece Park Hyatt Saigon, uno de los mejores hoteles de la ciudad y que recomendamos desde Bestours Viajes.

Para perderse

Dice el refrán que tras la tormenta, llega la calma. En este caso no hará falta que llueva para que puedas disfrutar, por fin, del paraíso vietnamitaLas Islas Con Dao.

Última parada de un viaje excepcional para encontrar la paz que buscas en Asia. 16 islas conforman un archipiélago exclusivo que ofrece los mejores atributos del mar de China, límite del gran océano Pacífico, con barrera de coral incluido, y la paz propia del continente.

Para vivir la experiencia al máximo, elegimos sin duda Six Senses Con Dao. El mejor resort del sudeste asiático para poner punto y final a un viaje irrepetible.

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