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Seychelles, donde mar y cielo se unen

Un paraíso terrenal como pocos. Seychelles es todo aquello que imaginamos cuando pensamos en paz, tranquilidad, desconexión y lejanía.

Es el antónimo a la rutina, el ruido, la gente, los coches y los grises de la cuidad. Un lugar que te transporta a la vida más original y primaria y al que nadie puede negarle una visita. Un auténtico edén digno de ver al menos una vez en la vida.

Seychelles es otro de los innumerables regalos que nos brinda nuestro planeta y que vigila, desde la soledad que le otorga ser un archipiélago, la costa Este africana. Alejada de los leones, jirafas, elefantes y ñus del continente, Seychelles es una obra de arte con otra fisonomía.

Una escultura natural de tierra moldeada en el fondo del mar en 115 trozos perfectamente confeccionados. De piedra granítica y arenas blancas, su color combina con toda la gama de azules que desprenden las aguas cristalinas del océano Índico. Un paraíso decorado con centenares de peces, aves y tortugas, dueñas y señoras de Seychelles.

 

Un punto estratégico

Seychelles fue durante siglos parada estratégica de comerciantes provenientes de la India y una tierra disputada entre los europeos en su colonización africana.

Un cruce de culturas que la ha dotado de un espíritu multicultural dentro de su propia tradición. Una pluriculturalidad que es visible en las tres islas que desde Bestours Viajes recomendamos visitar. Mahé, Praslin y La Digue sus tres islas principales.

Mahé es la isla más grande del país y es la puerta de acceso al paraíso. Aterrizar en el aeropuerto de Victoria, capital del país, es la primera toma de contacto con la isla más grande y también la más bulliciosa. Una capital diminuta pero con una vida frenética, una sensación totalmente opuesta a lo que ofrecen sus playas a escasos kilómetros.

El cruce de culturas que ha vivido la isla durante siglos es visible en su arquitectura. Con monumentos como la Mezquita de la ciudad y el templo hindú Sri Navasakthi Vinayagar contrastan con la Catedral de la Inmaculada Concepción.

Y entre edificios y mercados, a tan solo cuatro kilómetros de la ciudad, se hallan algunas de las playas de ensueño, como Beau Vallon. La playa más famosa de la isla. De tonos azulados y acompañada de una vegetación densa a escasos metros de la arena. Al sur de la isla, la belleza más silvestre se apila en cada playa. Una experiencia distinta a todo lo que hayas visto antes. Anantara Maia Seychelles es el lugar perfecto para ser testigo de la exclusividad de las playas de Mahé, la vida tropical y el lujo. Con 30 villas a los pies del mar, la experiencia va más allá de la relajación mental.

 

 

Azul infinity, mires donde mires

Submarinisimo, snorkeling, excursiones en jeep… Seychelles ofrece en todas sus islas una variedad infinita de actividades para apreciar su belleza, pero hay dos islas de obligada visita.

En tu visita coleccionarás imágenes que se guardarán en tus retinas para siempre, pero no hay mejor forma que entender la inmensidad del país desde dos puntos de vista distintos. Como pez en el agua y como pájaro en el cielo.

Moverse entre islas en ferry, no es un viaje cualquiera. Es el momento de disfrutar de los colores más azulados pese a la profundidad de sus aguas. La ruta es un regalo para los ojos. Un forma de entender a la perfección la distribución de las islas en la inmensidad del mar. Una imagen solo superable por un recorrido a vista de pájaro. Sin duda, sobrevolar en helicóptero el país es una de las excursiones más recomendables para ver en su totalidad, los miles de azules de sus aguas, tan vivos como cuando los contemplas desde la arena.

 

Islas de mil colores

Praslin es otra de las joyas del país. No solo por sus famosas playas sino porque además cuenta con el Vallée de Mai, el bosque lluvioso de las Seychelles. Un ecosistema único en el mundo con centenares de palmeras que dan vida al coco de mer. Un fruto único cuya curiosa nuez puede llegar a pesar 20 kilos.

Algunas de sus playas son de obligada visita como Anse Lazio o Cote d’Or. Cada una de ellas un carácter distinto pero de inconmensurable belleza. Constance Lemuria es el único resort de la isla con acceso privado a una de sus mayores joyas, Anse Georgette,donde la belleza y lujo se unen para ofrecer una experiencia única.

Y si se habla de playas de ensueño no podemos obviar a las de su pequeña vecina La Digue, donde se encuentra la playa Anse source d’Argent, tal vez la playa más icónica de Seychelles y a su vez, la considerada como una la más bonita del mundo.

Estar solo nunca había sido tan emocionante

Para aquellos que busquen mayor exclusividad y tranquilidad, sin duda, una de las experiencias más especiales de Seychelles es la de poderse alojar en una de las islas privadas que ofrece en el archipiélago como North Island o Fregate. Dos islas que son ejemplo del turismo sostenible, recuperación del entorno, exclusividad y uno de los últimos hogares de sus habitantes más antiguos y preciados las tortugas gigantes de Aldabra. Estos gigantes terrestres son el claro ejemplo de que turismo y preservación del paraíso son posibles.

 

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