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Nueva Zelanda, el poder de la naturaleza

El fin del mundo. Oculta y desconocida. Alejada de todas las civilizaciones durante siglos, Nueva Zelanda es la representación perfecta de los poderes de la naturaleza. Es como el jardín que dejas de podar y que se reinventa a sí mismo en la más absoluta anarquía.  Un destino donde el verde se ha hecho dueño y señor de sus tierras para extenderse a su antojo por las tres islas que la conforman.

Al resguardo de AustraliaNueva Zelanda es otra de las perlas del triángulo polinesio que ha vivido apartada de todos los lazos comerciales que se construyeron durante siglos a lo largo del océano Índico. De hecho, estuvo deshabitada hasta el 1250. Un vacío que hoy es un regalo para los ojos de todos aquellos que la visitan dada su perfecta conservación.

Conocida como la “tierra de la gran nube blanca” –por las nubes que la protegen desde el océano y que le otorgan total privacidad–, Nueva Zelanda ha desarrollado su propia cultura polinesia en total sintonía con los paisajes que la rodean.

Tres islas de auténticas joyas naturales vírgenes cuidadas y adoradas por los maoríes han convertido a Nueva Zelanda en el país del mundo con mayor porcentaje de parques nacionales y escenario de películas tan conocidas como El Señor de los AnillosNarnia o King Kong.

Un decorado protegido por los maoríes durante siglos y que vive en armonía con su estilo de vida. La cultura maorí, auténtica y única en el mundo y que contrasta con otra de las afamadas tradiciones del país; el rugby.

La cueva de los deseos

Sin cohetes ni trajes de astronautas. Nueva Zelanda destaca por su naturaleza y sus parajes acuáticos inimaginables para la mente humanapero cuenta con uno de los lugares más insólitos del planeta, capaz de transportarte a un mundo desconocido donde puedes rozar las estrellas.

En la isla norte, la más poblada del país y que cuenta con las bellezas de la capital Wellington, encontramos las cuevas de Waitomo, o lo que podría ser lo mismo; el lugar donde se cobijan las estrellas en la Tierra.

La magia en su máxima expresión. Una colección de luces que ha adornado esta cueva durante más de 30 millones de años y que recuerda a los cielos más puros de la Patagonia o el Sáhara, pero a escasos metros de tus manos. Un fenómeno natural que se debe a sus diminutos habitantes –las luciérnagas– y que dan luz y color a un lugar que sin ellas sería algo tenebroso.

Aún en el norte del país, otra de las visitas más recomendadas es la zona geotérmica de Rotorua. Un lugar que es el testimonio de la ferocidad de la naturaleza en la que un día las erupciones volcánicas y los terremotos cedieron para dar paso a los géiseres más activos del país y a un sinfín de piscinas de colores y cráteres inactivos.

Unas vistas visibles desde Treetops Lodge & Estate, el alojamiento que recomendamos desde Bestours Viajes. Un retiro natural acorde con la paz del lugar.

Salvajemente bello

¿Anarquía y belleza? Directos hacia la isla sur. Es la décimo segunda isla más grande del mundo y cuenta con las maravillas naturales del país. Todo es completamente, y constantemente, verde tropical. Un lugar que desprende vida y donde puedes sentir la insignificancia del ser humano en cada uno de sus rincones.

Uno de sus principales atractivos es el Monte Cook. La cima más elevada de una cordillera de más de 3.000 metros de altura que recorre toda la isla decorada por glaciares, lagos, fiordos y valles.

Una simbiosis perfecta entre azules y verdes que quita el hipo. Un lugar perfecto e imperdible para los amantes de las montañas y la naturaleza que encuentran en el fiordo de Milford Sound su máxima expresión. Una remota grieta del océano hacia el interior de Nueva Zelanda al que tan costoso es llegar como gratificante la recompensa para su afortunado visitante.

Un paraíso para todos

Pero la inmensidad de esta isla no está deshabitada. ¿Quién no querría vivir en semejante escenario? Más allá de los pueblos que habitan la isla, la costa de la isla Sur es el hogar de centenares de ballenas, pingüinos y leones marinos. En la zona de Kaikoura, los avistamientos de ballenas son una de las experiencias más emocionantes para todos sus visitantes.

Una experiencia extraordinaria que recomendamos alargar en las casas árbol del hotel Hapuku Lodge. Ubicado en la cordillera de Seaward de Kaikoura, es el lugar perfecto para relajarse en uno de los paisajes más bellos de la isla donde puedes explorar el paisaje marítimo de Kaikoura.

Nueva Zelanda es la experiencia definitiva al borde del fin del mundo. Un lugar en el que todo lo que hayas visto hasta ahora no se asemeja a lo que alberga este archipiélago. La entrada a una dimensión desconocida en la que la naturaleza todavía reina por encima del ser humano.

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