Cultura y sabiduría, Escapadas, Oriente Medio

Jordania; en busca del tesoro perdido

Un viaje en el tiempo. Un destino en el que reencontrarse con un pedacito de la historia en cada una de sus ciudades y monumentos. Tierra Santa en los escritos de la Biblia, Jordania es hoy tierra de obligada visita para los viajeros más experimentados. Un viaje que no puede faltar en tu lista si te consideras un viajero amante de la historia, la cultura y la aventura.

Un destino diferente con las similitudes que guarda con los países árabes vecinos, pero que a diferencia, ofrece un viaje en el tiempo durante toda su ruta. Un país que tiene un espíritu especial y que cuenta con una maravilla arquitectónica casi inexplicable, Petra.

El Mar Muerto, el desierto de Wadi Rum o el Monte Nebo son otros de los reclamos turísticos del país. Desde Bestours Viajes te presentamos la ruta perfecta para disfrutar de un viaje a medida único pensado para aquellos más aventureros.

Primera toma de contacto

Aterrizar en Ammán, capital del país, es viajar en el tiempo. Teletransportarse del mundo moderno a una capital que mantiene el caos y el desorden que la ha caracterizado durante siglos, un atributo que comparte con la mayoría de capitales de Oriente Medio. Es una de las ciudades más longevas del planeta, ya que ha sido habitada ininterrumpidamente por lo que las ruinas, los distintos estilos arquitectónicos y la cultura más arraigada de antiguas civilizaciones siguen vivas entre sus calles y sus gentes, todo entre mercados de especias y mantas.

Amman, es el prólogo para entender un viaje que no te dejará indiferente. Cuenta con restos de todas las civilizaciones antiguas pese a la modernización de la urbe y mantiene a su vez un estilo sencillo. De edificios bajos, mantiene los colores apagados y propios del clima semiárido. Tonos que mantiene el Ritz-Carlton Amman, nuestro hotel recomendado. Acorde al estilo de la ciudad, el lujo aparente de su fisonomía se transforma en realidad en sus más de 90 residencias privadas. Una ciudad con mucha historia que sirve como introducción para el tesoro del país, Petra.

La verdadera aventura

Petra es la joya de la corona. Un monumento tan espectacular del que solo podemos darte un consejo: disfruta de cada paso hasta llegar a ella.

Parece imposible, pero en un sinuoso desfiladero que aparenta no conducir a ningún lugar, se esconden los restos de la ciudad de los muertos, o lo que es lo mismo, una ciudad de templos funerarios de 2.000 años de antigüedad que desapareció de los mapas de un día para otro.

Petra fue durante siglos una simple fábula que se contaba a los niños, hasta que fue redescubierta en 1812 el suizo Johann Ludwig Burckhardt, el mismo que hallaría Abu Simbel en Egipto.

Un mito –escondido durante más de 12 siglos–  que se convirtió en realidad y con la que tropezarás cuando menos te lo esperes. Cuando el desfiladero empieza a abrirse y las paredes dejan de protegerte del sol, es el momento en el que no podrás creerlo. Sin explicación alguna, Petra yace impasible al tiempo, porque Petra es la propia montaña, es la propia naturaleza.

La primera toma de contacto quita el hipo, pero la ascensión a la cima tiene una recompensa impagable. De dificultad elevada, a burro o a pie, es de esas excursiones que te ayudarán a entender la complejidad del lugar. Una imagen que se quedará para siempre en tu retina y que puedes volver a contemplar una y otra vez bajo la luz de la luna desde tu habitación en el hotel Movenpick Petra. Un resort de lujo a las puertas de la gloria.

Tiempo para el descanso

Petra es un viaje en el tiempo lleno de aventura mientras que el desierto de Wadi Rum, es un viaje a otro planeta. Entre Petra y Aqaba, el desierto arábigo se esparce en la inmensidad con sus tonos rojizos entre colinas de piedra, un escenario más similar al que ofrece Marte que a un desierto de la Tierra.

Una toma de contacto directa con las estrellas y el encuentro con uno mismo que se completa con la estancia en el Mar Muerto. Sin duda, una experiencia que debes vivir una vez en la vida y que es la cúspide de un viaje único.

Desde Bestours Viajes recomendamos vivir la experiencia en el resort Kempinski Ishtar Dead Sea Resort de la firma Kempinski. El alojamiento perfecto para vivir el cierre de unas vacaciones perfectas en el punto geográfico más bajo del planeta y uno de los balnearios naturales más antiguos.

Jordania tiene todos los componentes para hacer de tus vacaciones un viaje único. El lujo árabe, la cultura de un país con una larga historia –religiosa y no religiosa–, y un color único que se transmite en sus paisajes y su gastronomía. Cada parada en el camino es una experiencia distinta donde puedes encontrar la aventura del alma de cualquier explorador, la relajación de un destino de máximo confort y el conocimiento para descubrir en primera persona cómo vivieron las primeras civilizaciones en una tierra que todavía se estudia en los libros.

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