Six Senses Shaharut, en la inmensidad del desierto de Israel

Autor Bestours

Con más de 4.65 millones de personas completamente vacunadas -lo que representa el 50.7% de los habitantes- el apasionante país de Israel, se consolida cada vez más como uno de los destinos más seguros post pandemia.

De momento, a día de hoy, el país está cerrado a visitantes extranjeros, pero estaremos muy atentos para que en cuanto abran sus puertas, salir a descubrir este increíble destino repleto de posibilidades. Esta estrecha franja de tierra en el margen oriental del Mediterráneo tiene una diversidad de paisajes increíble, ciudades fascinantes salpicadas de lugares ancestrales, playas magníficas para relajarse y una noche vibrante y casi eterna para los noctámbulos más exigentes.

Para ir calentando motores, os vamos a presentar uno de los alojamientos más increíbles de Israel que además, abrirá sus puertas el próximo 5 de agosto. Six Senses Shaharut, en la inmensidad del desierto de Israel.

Six Senses Shaharut Israel

Volcado en ofrecer la experiencia de un lujo contenido, sin ostentación, el Six Senses Shaharut se encuentra en las tierras vírgenes del valle de Arava, al sur del desierto de Negev. Fascinante, encantador y de proporciones bíblicas, el desierto del Negev es el epítome de los paisajes desérticos. El hotel está en el horizonte sin límites a menudo descrito como el nexo entre el cielo y la tierra. Enclavado en un acantilado, disfruta de una panorámica casi sobrenatural, donde las puestas de sol se funden en las dunas de color naranja  para convertirse en un cielo oscuro repleto de estrellas.

El nombre de Shaharut significa “el momento justo antes del amanecer” y la historia abunda en esta región, hogar de los antiguos midianitas y su fascinante pueblo tribal. La hospitalidad tradicional del desierto se expresa en la generosidad del espíritu del hotel.

Sus 60 suites y villas se integran perfectamente en el paisaje replicando sus pigmentos, empleando la roca natural como muro de carga y decorando las estancias con artesanía local. Los tonos terrosos y la aspereza de algunos textiles tienen por sí solos efectos terapéuticos, por no hablar del que proporciona bañarse en una de las piscinas privadas al borde del desierto. Se agradece también que por la noche se emplee al mínimo la luz artificial para que no se altere la visión de las estrellas tumbados en las hamacas de las terrazas.

Las habitaciones se componen de Junior Suites y  villas de uno y dos dormitorios y un refugio de tres dormitorios, todos con piscinas privadas. Las Junior Suite miden 46m2 con 14m2 de espacio al aire libre; cinco Junior Suite también tienen piscinas privadas. Las villas de un dormitorio tienen amplios interiores de 100 m2 y exteriores de 80m2. Las villas de dos dormitorios tienen interiores de  150m2 y de 95 a 175m2 de espacio exterior. El refugio tiene un espacio interior de 300m2  y 344 m2 de área de estar al aire libre que incluye una piscina de 72m2. También incluye una sala de tratamientos de spa y una cocina, además de una barbacoa privada junto a la piscina.

Six Senses Spa Shaharut

Six Senses Spa Shaharut incluye seis salas de tratamiento y una suite presidencial con spa. Saunas, salas de vapor y  hammams, así como una piscina cubierta y una piscina de entrenamiento al aire libre de 25 metros, un gimnasio totalmente equipado y un estudio de yoga con vistas al desierto. Hay un Nail Bar para manicuras y pedicuras, que también ofrece un momento relajación para disfrutar de una bebida saludable o una copa de vino frío durante una buena conversación.

Un sinfín de experiencias

Este extraordinario entorno desértico también ofrece un amplio abanico de actividades y experiencias para los huéspedes del Six Senses Shaharut que quieren aventurarse y disfrutar de la madre naturaleza. Trekking en camello, trails hasta lo más alto de las montañas, deliciosos picnics en medio del desierto, yoga al amanecer, exploración de las ruinas ancestrales, buceo o snorkel en el mar rojo, cata de vinos…

Reconéctate con tu cuerpo apuntándote a una sesión de yoga frente a las colinas de roca y arena que delinean el horizonte o adéntrate por las dunas del desierto en un 4×4 o en ‘mountain bike’. ¿Buscas un mayor chute de adrenalina? Escala sobre rocas del acantilado. Los madrugadores pueden disfrutar de un paseo en camello al amanecer mientras que los noctámbulos pueden hacer lo propio a la hora del crepúsculo. Cuando la noche llega, es posible disfrutar de una película debajo de las estrellas en un anfiteatro al aire libre o limitarse a mirar una fogata hasta altas horas de la noche. La ubicación privilegiada del hotel te abre las puertas a explorar Petra, Masada y el Mar Muerto.

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