En primera persona: Laponia en verano, una experiencia natural

Autor Bestours

Hoy os escribe Vanesa Bomben, Marketing & Communication Manager de Grupo Bestours.

Generalmente para mis vacaciones de verano, suelo eligir un destino para disfrutar del sol y el calor, y donde, si bien no es el único objetivo, pueda pasar un par de días en la playa. Sin embargo, para estas vacaciones probé algo diferente: ¡me fui más allá del círculo polar ártico! Más exactamente a la Laponia Sueca.

Pensar en esta región del planeta nos traslada a paisajes gélidos, blancos, repletos de nieve. Debo deciros que a finales de verano los colores son bastante diferentes: amarillos, naranjas y ocres de una vegetación que hace que te sientas en medio de la naturaleza, y una temperatura que lejos de ser insoportablemente fría, se lleva de los más bien con un abrigo.

Mi recorrido por la Laponia Sueca comenzó en Kiruna, la ciudad más al norte de Suecia. A pesar de su pequeño tamaño y su lejana ubicación es muy importante ¿por qué? Tiene la mina subterránea de hierro más grande del mundo. Si desean conocer Kiruna tal cual es hoy, daros prisa. Debido a las excavaciones que se hacen para extraer el mineral el suelo se está hundiendo y, por ello, la ciudad será trasladada íntegramente en los próximos años. Ya han empezado la mudanza con la construcción de un modernismo ayuntamiento recientemente inaugurado.

Después de recorrer Kiruna, fui al hotel de hielo,. Un lugar que parece sacado de una película de ciencia ficción. Todo está construido íntegramente en hielo, desde las habitaciones hasta los muebles pasando por las esculturas que adornan cada espacio. Incluso, si pides una bebida en el bar del hotel… ¡te lo servirán en una copa de hielo!

Al día siguiente conocí a los Sami, los nativos de Laponia. Una de las mujeres Sami nos guió a través de una experiencia con los cinco sentidos por la cultura de este pueblo. Recorrimos el museo que muestra sus tradiciones y vida cotidiana siempre muy ligada a la cría de renos. Después entramos en un Lávvu, la tienda que utilizan para vivir en medio de la naturaleza. Allí, la mujer Sami, nos invitó a un delicioso té hecho con hojas de un árbol de la zona que tomamos al calor del fuego dentro de la tienda.

Esta inmersión en la cultura Sami no podía terminar sin encontrarnos con ellos: ¡los renos! Más conocidos por su relación con Papa Noel, estos animales son fundamentales en el modo de vida de los nativos de Laponia. Los Sami aún son un pueblo nómada que sigue a sus rebaños a donde vayan en las distintas estaciones del año. ¡Fue una experiencia maravillosa! Pudimos alimentarlos, tocarlos y hasta sacarnos fotos con ellos.

Mi viaje siguió por el Parque Nacional Abisko y por Björkliden, dos enclaves dueños de paisajes extraordinarios, excelentes para hacer trekking en verano y sumergirse en la naturaleza. Una caminata atravesando un hermoso bosque nos condujo a las puertas de la cueva Kåppasjåkka, unas de las más largas de Suecia. El recorrido por su interior fue toda una aventura, prácticamente a oscuras con nuestras linternas atravesamos estrechos pasajes, desniveles y cascadas, y hasta pudimos ver estalactitas.

La inolvidable Aurora Boreal

Mi experiencia en la Laponia Sueca tuvo un broche de oro: una noche mágica esperando la aurora boreal. En la inmensidad y silencio del paisaje de Björkliden caminamos hacia una cabaña en un lugar alto y alejado del hotel para poder observarlas mejor en caso de que aparecieran. Después de una ansiosa espera vimos unos destellos verdes a través de las ventanas del techo de la cabaña. Rápidamente salimos al exterior y pudimos observar estas maravillosas luces. El espectáculo duró apenas unos minutos, pero fue totalmente emocionante e inolvidable.

Sabor a Suecia

Cualquier viajero que llegue a Suecia escuchará esta palabra que más que un plato de comida, es una institución: fika. Los suecos llaman así a la pausa que hacen para tomar el café acompañado de alguna pasta dulce. No se trata beber a toda velocidad y seguir con la rutina, es un momento programado de relax. Los conocedores de la cultura sueca dicen que muchas cosas comienzan y se resuelven con una fika. Sin duda, es un hábito dulcísimo, muy fácil de adquirir y difícil de abandonar cuando se deja Suecia   

En mi visita a Laponia también pude probar dos carnes que pueden parecer exóticas, pero que son bastante comunes en los platos de la región: el reno y el alce. Si bien se cocinan de diferentes maneras, yo las probé asadas y servidas con salsas típicas. ¡Una experiencia intensa para los paladares poco acostumbrados a su sabor!

Parada obligada en Estocolmo

Para llegar a Kiruna es preciso tomar un vuelo desde Estocolmo. Si bien se puede considerar sólo una escala,  Estocolmo es una ciudad encantadora a la que merece la pena dedicarle al menos un día para conocerla.

Un plan que no puede faltar, es recorrer el casco histórico con sus pequeñas callecitas adoquinadas y edificios de colores. También debe visitarse el Palacio Real de Drottningholm, un complejo que cuenta con unos hermosos jardines, un curioso pabellón chino y un sinfín de historias interesantes para descubrir. Se puede llegar a través de un relajante recorrido en ferry por el lago Mälaren que ofrece unas vistas de la ciudad extraordinarias.

No es posible abandonar Estocolmo sin antes ir al Museo Vasa. Ya antes de entrar en el edificio, me sorprendió una embarcación de enormes dimensiones. Se trata del galeón Vasa que naufragó frente a Estocolmo el mismo día en que se estrenaba. Gracias a las condiciones del agua dónde se hundió, trescientos años después de su naufragio se conservaba en perfecto estado lo que permitió rescatarlo prácticamente intacto y exhibirlo hoy en el museo.

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