En primera persona: México, entre mayas y aztecas

Autor Bestours

Hoy os escribe Viviana, People Director de Grupo Bestours y os voy a contar mi experiencia de este verano en uno de los grandes paraísos del mundo. ¡México!

Cada año viajo con mi familia a un destino distinto del mundo. Y este año teníamos claro que queríamos sol, playa, cultura y rica gastronomía, y México nos vino a la cabeza desde el primer momento.

Siempre había visto fotos y vídeos de sus increíbles playas de aguas turquesas y arena blanca, pero ahora de vuelta, puedo aseguraros que México es eso y mucho más.

Foto: Ciudad de México

Ciudad de México

El pasado 30 julio con la alegría y el ajetreo propio de empezar las grandes vacaciones del año, nos dirigíamos a Ciudad de México donde llegamos después de 14 horas de vuelo haciendo parada en Ámsterdam.

¡Y por fin aterrizamos en Ciudad de México! La novena ciudad más grande del mundo, hermosamente caótica, deslumbrantemente atractiva y apasionante. 4.000 años de historia, 200 de la independencia de España y 100 de su revolución son mucho tiempo para contarlo en unas líneas. ¡Ciudad de México hay que vivirla!

Perdiéndome por sus calles descubrí tesoros como la zona de El Zócalo, su Plaza de la Constitución y sus calles aledañas. La parte más auténtica donde respirar la emocionante mezcla entre la cultura azteca y los detalles coloniales. Sus colores, olores, ruidos, ajetreos y la vida que desprende la ciudad.

Otro de sus tesoros es Teotihuacán, un amplio complejo arqueológico mexicano situado al nordeste de la Ciudad de México, una antigua ciudad precolombina. El lugar idóneo para entender la cultura Azteca y su relación con la muerte. Un punto muy característico de la cultura mexicana.

Foto: El Zócalo, Ciudad de México

Chiapas

Chiapas, es sin duda la parte del viaje que más me gustó. Epicentro de la civilización Maya, se respira espiritualidad y vida indígena. Visita el emblemático Cañón del Sumidero, cuyas paredes algunas tienen hasta 1.000 metros de altura y unos 200 metros de profundidad bajo el agua, y su flora y fauna son impresionantes.

De paseo por las hermosas calles de San Cristóbal de las Casas, disfruté de su Zócalo y su plaza mayor caminando por la Calle Real de Guadalupe hasta la hermosa Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. ¡Un imperdible en esta parada!

Seguí hasta Zinacantán, una comunidad de artesanos a tan sólo tres minutos de San Cristóbal de las Casas.  En este pueblo se siguen haciendo ofrendas de animales como parte de sus rituales para quitarse los males espirituales y corporales, y pude presenciar uno de ellos.

Visité la zona arqueológica de Palenque, grandes construcciones piramidales que rápidamente transmiten la sensación de poder que querían reflejar los reyes. Para mí, las pirámides más bonitas de México. Envueltas en su totalidad de una exuberante selva. Y para redondear el día, acabamos sofocando el calor en las famosas Cascadas de Agua Azul. Una serie de cascadas que crean pozas naturales con agua de un color azul intenso. Un lugar de extraordinaria belleza en medio de la selva pero de fácil acceso por carretera.

Foto: Cascadas de Agua Azul, Chiapas

Península de Yucatán

Acercándonos al final de nuestro viaje, llegamos a los estados de Tabasco y Campeche. En Campeche viví la parte más animada del viaje, entre bares, restaurantes y animado ambiente. Una recomendación en esta zona es parar en alguno de sus restaurantes y degustar un plato de Cazón o Pulpo a la brasa, la comida típica de la zona.

La ciudad de Mérida, la vibrante capital del estado de Yucatán, es sin duda un referente de la buena vida mexicana. Un tranquilo y armonioso refugio de cultura maya, magníficas mansiones y de un magistral movimiento en pleno auge de la gastronomía, el arte y el diseño.

Siguiendo con el recorrido Maya llegamos a una de las zonas arqueológicas más famosas del mundo, Chichén Itzá. Antes de que Colón llegara a las costas del Nuevo Mundo, en la zona conocida como Mesoamérica, mayas y aztecas levantaron grandes ciudades de piedra en honor al sol y a la luna, dioses de la vida y la muerte en sus panteones.

Última parada… ¡Riviera Maya! En el estado de Quintana Roo, llegamos al momento de hamaca bajo un cocotero, margarita en mano y unos buenos tacos. En esta zona visitamos la famosa y concurrida Playa del Carmen, conocimos el pueblo de Tulum, nuevo paraíso de los más cool donde te aconsejo perderte por sus calles, contemplando sus boutiques y disfrutando de una gran variedad de opciones gastronómicas tanto healthy como nouvelle cuisine. No sin antes visitar las bonitas ruinas mayas de Tulum al borde de un acantilado de agua turquesa.

Y por último, llegamos a la gran Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, un lugar increíble para conocer la fascinante fauna y flora del país. La mejor manera de recorrerla es haciendo un safari en lancha avistando multitud de delfines, tortugas, mantarraya, cocodrilos e infinidad de aves.

Foto: Ruinas maya de Tulum, Riviera Maya

No quiero pasar por alto nuestros alojamientos que fueron extraordinarios y  que siempre son una parte fundamental del viaje. ¡Toma nota!

En Ciudad de México, el hotel Las Alcobas

En San Cristóbal de las Casas, el Hotel Bo

En Palenque, el Hotel Boutique Quinta Chanabnal

En Campeche, el Hotel Hacienda Puerta Campeche

En Mérida, el hotel Hacienda Xcanatun

En Riviera Maya, el Hotel Esencia

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