DESDE RUSIA CON AMOR: MOSCÚ Y SAN PETERSBURGO

Autor Jaume Cuscó

DE LA RUSIA DE LOS ZARES AL RENOVADO ESPÍRITU SOVIÉTICO.

Si existe un país en el que los contrastes de épocas vividas, tan diferentes entre sí, se muestran sin tapujos a los ojos del viajero, éste es sin duda Rusia. Un país de carácter cerrado que poco a poco se abre al mundo para dejar ver las maravillas que atesora.

MOSCÚ

Una megalópolis única, una macedonia extravagante de realeza y comunismo, de grandeza y ruina, de monumentalismo y suburbio.
La сiudad guarda antiguos secretos de la trágica historia rusa, sin dejar de ser por ello la más dinámica de todo el país: sus tiendas exclusivas, sus exquisitos restaurantes y su proliferación de coches de lujo nos recuerdan a Nueva York. Sin embargo, en su mismo centro, en cualquiera de sus rincones antiguos y recónditos, callejea la enigmática alma rusa…
Por supuesto, el recinto del Kremlin, la fortaleza símbolo del poder de los Zares de Todas las Rusias, y la Catedral de San Basilio, son visita obligada. Como lo es también el fantástico museo de la Armería, con la colección más amplia de joyas de la corona entre la que destacan algunos de los famosos huevos de Fabergé, entregados a las Zarinas como regalo de Pascua desde el Zar Alejandro III en 1885.

La Catedral de Cristo Salvador es otro símbolo de la grandeza monumental de la época de los Zares, que en 1931 chocó de pleno con la revolución comunista de Stalin, quien la mandó demoler completamente; para volver a ser reconstruida en la década de los 90.

Los amantes de las películas y libros de espías no deben perderse la visita al Museo de la Guerra Fría y sobre todo, adentrarse en un sorprendente búnker en la Plaza Roja, capaz de aguantar una explosión nuclear,  para conocer uno de los secretos mejor guardados del periodo de la Guerra Fría: el Puesto de mando “Tagansky”. Un ascensor especial de alta velocidad descenderá unos 65m (altura de un edificio de 22 pisos) para conocer el lugar de más de 7000 m2, donde diariamente trabajaban alrededor de 2.500 personas y en el que se hallaba el puesto de mando del gobierno, el control militar ruso en caso de guerra y el famoso “botón rojo”.

SAN PETERSBURGO

Esta ciudad huye del bullicio de Moscú y se respira en ella el ritmo de lo clásico, de la cultura, de la ópera, del ballet… Conocida como la Venecia del Norte, la ciudad cuenta con más de 40 islas, 60 canales y 315 puentes. Es como un Museo al aire libre, con 1.500 palacios, 300 teatros y 250 museos. Los palacios y canales confieren a esta noble ciudad una belleza eterna.

Los amantes del arte deben recalar en el Museo estatal de Ermitage. Uno de los mas grandes y famosos museos del Mundo con cerca de 3 millones de obras. El Ermitage fue la antigua residencia de invierno de los zares rusos durante dos siglos XVIII-XIX.

La mejor época para viajar a San Petersburgo es entre mayo y septiembre, cuando la temperatura es agradable y los días son largos. Además, en verano la ciudad cuenta con el principal atractivo de ‘Las noches blancas’, un fenómeno natural que se puede experimentar en las ciudades situadas no muy lejos de los círculos polares. Durante las noches blancas  el sol casi no se pone. San Petersburgo es un lugar único en el que este fenómeno parece casi sobrenatural. Y su arquitectura otorga a este acontecimiento un efecto mágico y único. Entre el 21 y 24 de Junio tiene lugar el “Festival de las Noches Blancas” y se puede disfrutar de representaciones de ballet clásico, ópera y música.

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